COOPERANZA
¿¿Qué pasa en el hospital Borda?
Nada...
¿¿...Todavía??
Desde su inicio y creación, el ideal del manicomio es que no pase Nada.
Que los pacientes sean pacientes, y que nada les pase.
Siendo solo objetos, cuerpos institucionalizados, vividos por la institución.
Pero, ¿¿por qué funciona así el sistema de salud? ¿¿Quiénes son los actores responsables? ¿¿Es realmente el sistema de salud disfuncional al sistema global?
Consideramos que la cultura de manicomialización es una de las tantas formas que adopta la lógica capitalista, en donde instituciones de educación, salud, no son más que pruebas concretas del vaciamiento de lo humano, para rellenar el envase que queda con formatos que justifican el modo de intervención del Estado en tales servicios.
Instituciones que colocan al sujeto en un lugar pasivo considerándolos a todos iguales, produciendo así un aplastamiento subjetivo.
Así, "el loco" es despojado de todas sus características humanas, para cosificarlo, convirtiéndolo en un ser incapaz de reclamar sus derechos siendo entonces un problema menos para el poder hegemónico en la construcción de su mundo feliz.
Sabemos que romper con este sistema de salud que esclaviza y empobrece psíquicamente a cualquier ser humano, implica romper con un sistema más grande y poderoso que lo contiene, e incorpora al primero naturalizándolo en el imaginario colectivo, haciendo partícipes no solo al personal directamente relacionado (médicos, enfermeros, psicólogos), sino también a todos los que aceptamos, callamos y de algún modo apoyamos este método sistemático de tortura. Somos testigos y constructores de una sociedad donde todo aquello que no consume, es diferente a lo denominado normal, y por tanto no sirve, es escondido y encerrado. Ya que como sociedad siempre tenderemos a defendernos de lo que nos asusta o amenaza, tendiendo a mitigar la angustia, levantando un muro para establecer distancia entre los "enfermos" y los "sanos".
¡De la Nada al movimiento!
Pero hace 25 años que Cooperanza toma esa Nada y la pone en movimiento, la pone a funcionar, y abre un espacio para que Algo pase.
A través de talleres artísticos, como dispositivo de producción, creación y encuentros subjetivos.
No podemos cambiar el sistema global desde aquí, lo sabemos.
Por eso, nuestra lucha comienza por denunciar la realidad en el ámbito de salud, poniendo de manifiesto nuestra propuesta: Una alternativa, la producción de una cultura de DESMANICOMIALIZACION, de una comunidad terapéutica, evitando la objetivación de los sujetos, en el cual todos los miembros: enfermos, enfermeros, médicos, psicólogos, estén unidos por un compromiso total. Para lograrlo, primero debe reconocerse la existencia de la enfermedad, no negarla y tomar conciencia de la estigmatización de la locura.
La situación actual del manicomio, nos revela el carácter esencialmente antiterapéutico, no por una técnica o un instrumento particular, sino por una intervención hospitalaria que responde a la eficacia del sistema.
Creemos que las transformaciones que hoy se producen son superficiales y por tanto peligrosas.
Como consecuencia percibimos un menor número de internos en el hospital, no por una recuperación, sino por las altas indiscriminadas que se vienen produciendo, quedando muchas personas en situación de calle, sin trabajo y con un contexto social desfavorable que no propicia la integración de la persona externada.
Sumado a esto, en algunos casos, la espera eterna para cobrar la pensión correspondiente.
También hemos observado derivaciones a clínicas privadas u otros espacios de salud, o lo más actual y cotidiano, el vaciamiento por fallecimientos debido al grado tal de abandono de persona.
Para los pacientes que no cuentan con esta ¿suerte?, no les queda más que soportar las condiciones edilicias e higiénicas inhumanas del hospital.
Lo que creemos que se debe transformar son las relaciones interpersonales entre cada uno de los actores: médicos, psicólogos, enfermeros, enfermos, y de toda la comunidad.
Por lo tanto, se convierte en un problema general. Donde es necesaria una toma de conciencia progresiva de la violencia y la exclusión, de modo que todos los actores, puedan afrontarlas y combatirlas, entendiendo qué rol juegan en la sociedad, el por qué de sus condiciones laborales, etc.
Por eso HOY, queremos ABRIR el debate sobre el modelo de Salud Mental actual para:
* Cuestionar nuestra mirada como sociedad frente a la locura
* Seguir abriendo un espacio de hospitalidad, pero como complemento a un sistema de salud adecuado y no como un espacio cuya función sea tapar baches del sistema actual
* Exigir que se cumpla La LEY de salud mental 448.
* Intervenir en la comunidad con el fin de poner en movimiento el imaginario social que posibilite la desestigmatización de la locura.